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Candentes cenizas: portada
  • N° páginas : 112
  • Medidas: 215 x 141 mm.
  • Peso: 150 gr
  • Encuadernación: Rústica
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Candentes cenizas SCHRODINGER,ERWIN

Una selección de poemas, hasta ahora dispersos, del conocido premio Nobel de física, así como un fingido diálogo con Galileo. Por primera vez en castellano.

Editorial:
Traductor:
Feliz Schmelzer, Clara Janés
Ilustrador:
Fotografías de Adriana Veyrat
Colección:
POESIA
Materias:
POESIA;
ISBN:
978-84-16148-11-0
EAN:
9788416148110
Precio:
12.50 €
Precio con IVA:
13.00 €

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Sinopsis

Erwin Schrödinger, Premio Nobel de física en 1933, no sólo fue un gran científico sino un verdadero humanista, que se interesó prácticamente por todos los aspectos de la cultura y el arte. Amante de la poesía, él mismo se expresó en este género literario recogiendo parte de sus poemas en un libro en 1949. En la selección aquí presentada se han sumado otros poemas hasta ahora dispersos, así como un fingido diálogo de Galileo, también debido a su pluma —todo ello traducido por primera vez a la lengua española—. La sutileza y humor que se detectan en estos escritos no estaba ausente de su obra científica: enormemente popular es su ficticio experimento referido a un aspecto de la teoría cuántica, según el cual un gato podría estar a la vez vivo y muerto en una caja.

Autor: Schrödinger, Erwin

Schrödinger, Erwin

Erwin SCHRÖDINGER (1887-1961) nació y murió en Viena, ciudad donde hizo la carrera de física. Posteriormente enseñó en distintas universidades, como la de Zurich, hasta 1927. En dicho año se trasladó a Berlín para suceder en la cátedra a Max Planck. Cuando Hitler accedió a poder, abandonó Alemania y residió en distintos lugares, entre ellos Oxford y Dublín. En 1933 se le concedió el Premio Nobel de Física por sus aportaciones al estudio de la teoría atómica, cuando había formulado ya la ecuación que lleva su nombre, descriptiva de las ondas de la materia. En 1956, después de 30 años de ausencia, pudo regresar a Viena donde se creó para él una cátedra especial. Sus intereses intelectuales no se limitaron a la física. Fue por ello un gran humanista, a lo que no era ajena su aspiración primer