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FRACTURAS: portada
  • N° páginas : 70
  • Medidas: 130 x 205 mm.
  • Peso: gr
  • Encuadernación: Rústica
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FRACTURAS MARTIN DIAZ,RUBEN

XXX Premio poesía Barcarola

Editorial:
Colección:
LA ROSA PROFUNDA
Materias:
POESIA;
ISBN:
978-84-944683-2-2
EAN:
9788494468322
Precio:
11.54 €
Precio con IVA:
12.00 €

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Sinopsis

En medio del descreimiento de nuestra época, la de Rubén Martín Díaz representa una apuesta a contracorriente dentro de la poesía que se escribe en español. Una poesía de tradición humanista que, asumida con elegancia y austeridad, expresa las fidelidades de un hombre consigo mismo y con el mundo que le rodea. Una especie de autorretrato del espíritu en el que están presentes los estremecimientos de una vida sencilla y las lealtades de una honda comunión con las cosas. Frente al escepticismo postmoderno, su poesía se concentra en el acto humilde de su propia escritura para desentrañar lo que está al margen de nuestra comprensión y para situar el orden de las palabras dentro del orden de la existencia.

El libro en los medios

Rubén Martín y Dionisia García ganan el "Barcarola"

01/06/2016

El emblemático Café Gijón de Madrid acogió el fallo del trigésimo Certamen Internacional de Poesía y Cuento de Barcarola, que organiza el Ayuntamiento de Albacete, institución que patrocina la revista junto con la Diputación Provincial, y que contó, asimismo, con la colaboración de la Fundación Caja Rural de Albacete Globalcaja. José Manuel Martínez Cano, que dirige la revista de creación literaria con Juan Bravo Castillo, confirmó que se presentaron 125 libros de poesía y 312 relatos y adelantó a La Tribuna de Albacete que los ganadores ex aequo del premio de poesía son el albacetense Rubén Martín, con La apuesta y el secreto, y la escritora de Fuente Álamo, residente en Murcia, Dionisia García, con Fracturas. En la modalidad de relato, el ganador fue el escritor de Alcalá de Henares, Roberto Ruiz de Huydobro, con el cuento titulado Alimañas. José Manuel Martínez Cano apuntó, que el libro de la autora de Fuente Álamo, «es poesía clásica, obra madura, de una autora lleva en la poesía más de 60 años. Estamos ante poesía clásica, serena, de madurez, elegíaca, muy bien construida, con unas metáforas tremendas y unos conceptos poéticos existenciales muy bien desarrollados. Esto, frente a un autor como Rubén Martín, joven, con una poesía atrevida, de ruptura, pero por encima de todo con un buen hacer estructural, tanto externo como interno y es lo que se ha tenido en cuenta. En el primer caso, el de Dionisia García es muy elegíaco y el segundo, de Rubén Martín, es quizá más de iniciación a la experiencia y a la vida. Creo que el jurado ha acertado plenamente porque ha premiado la madurez, la culminación de una poética, y luego la obra de un poeta joven, Rubén Martín, que ya ha ganado Adonáis, Ojo Crítico, Argensola, con una poesía muy sólida». Reconocía José Manuel Martínez Cano que este premio de poesía ha sido muy reñido y en 30 años, «creo recordar que éste es el tercer ex aequo, pero subrayaría también que ambos son primeros premios». En cuanto al relato ganador de Huydobro, apuntaba Martínez Cano, «la línea es muy clara, con tintes kafkianos y, sobre todo, muy objetivista, parte de elementos recordatorios de la infancia; una literatura proustiana, con un niño que recuerda algo que le marcó para siempre y es lo que ha tenido en cuenta el jurado».

Fracturas

01/06/2016

Rubén Martín (Albacete, 1980) mantiene una contemplativa complicidad con las cosas, con los objetos inertes que le rodean y le devuelven reflejado su estado de ánimo. La aceptación está en la hoja que se mece mientras cae, la inminencia de la vida está en el silencio con que el aire aguarda a que algo «lo reviente en añicos», ya sea una palabra o un pájaro entrevisto. El poeta es un observador al que le cuesta distinguir «entre las cosas vivas / y el recuerdo vivido», pero que se conoce a sí mismo a través de la contemplación, utilizando la poesía como enlace. Cuando viaja, siente que su mirada encarna la mirada de los objetos que no pueden mirar: «soy los ojos del tren». En Fracturas, su última entrega hasta la fecha, la mirada de Martín busca en las cosas la fuerza que necesita para aceptar la muerte de lo cercano. La dedicatoria a su perra Roma es un guiño sincero, «porque a vivir se juega muriendo muchas veces, / sin compasión ni estoque / pero con artificios, / antes del fin del juego». Un farol quebrado, la noche y sobre todo el frío de la pérdida componen el panorama del que solo se puede salir hacia adelante, escribiendo: «pienso en el hijo azul que desconozco, / pienso en el cuerpo a medias que olvidó, / y entro entonces al frío como entraba Quiroga,/ como entraba Pavese o Paul Celan…». Le acompañamos estremecidos hasta «el lugar que se hace extraño, / incluso para mí». Pero en su viaje hay estaciones, lecturas y alguna fotografía de París, que ahonda en la extrañeza: «la tarde era una historia que merece contarse / y, sin embargo, apenas la recuerdo». Una vez más son los objetos, las piedras, las plantas, los que vienen al rescate, como La encina roja que visitaba con su padre: «Quise parar el tiempo bajo la encina roja / de mi niñez, recolectar los frutos / que el aire de noviembre había sacudido / hasta darlos al suelo». Como sus libros anteriores Contemplación (Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara, 2009), El minuto interior (Adonáis y Ojo Crítico, 2010) y El mirador de piedra (Hermanos Argensola, 2012), Fracturas también ve la luz tras ganar un premio literario, el de la revista Barcarola.

QUIZÁ RUBÉN MARTÍN DÍAZ

01/06/2016

Una matrioska: entre mis poetas preferidas, Anna Ajmátova. Y de entre sus poemas, probablemente, “La mujer de Lot”. Por lo biográfico, por lo emocional y por esos últimos versos que encierran en sí mismos una poética. La mujer que da su vida por una mirada. Pues sin duda la mirada es el elemento que distingue a un verdadero poeta de alguien que no lo es. Decía Baudelaire que hay que salir a la calle con la vista puesta en lo que nos rodea. Estar atentos. Porque la poesía está ahí: esperándonos. Bécquer y la Rima IV. O como apunta Rubén Martín Díaz en el texto que cierra su nuevo libro, Fracturas (Nausícaä, 2016): “Quien escribe al poeta es el poema”. Rubén Martín Díaz nace en Albacete, en 1980. Un dato meramente anecdótico porque, para sus lectores, Rubén Martín Díaz nace en 2009 cuando la editorial Vitrubio publica Contemplación. Y a partir de ahí empieza a crecer con El minuto interior (Rialp, 2010), El mirador de piedra (Visor, 2012) y Arquitectura o sueño (La isla de Siltolá, 2015): un conjunto de prosas poéticas o, si se prefiere, un diario lírico escrito con una engañosa sencillez y una naturalidad que llaman la atención. Los poetas son como un edificio, no necesitan mostrarnos los andamios para estar en construcción. Quiero decir que la verdadera poesía no tiene miedo de mostrarse al natural. Desnuda, como le gustaba a Juan Ramón. Esa sencillez es uno de los elementos que más me interesan en la poesía de un autor que quizá se llame Rubén Martín Díaz. O quizá no. Tampoco importa mucho. Lo único que cuenta de verdad son poemas como los tres a los que este texto acompaña. Otro de los elementos centrales de la escritura de Rubén Martín Díaz es su capacidad para sugerir. Ibis redibis non morieris in bello. De sobras es conocida la respuesta de la sibila al soldado que fue a consultar su destino antes de marchar a la guerra. Una simple coma modifica completamente el significado. Por algo Cortázar decía que las comas son las puertas giratorias del lenguaje. Si algo he aprendido con los años es que la poesía es riesgo. Hay que poner las comas. Rubén Martín Díaz escribe sin trampas. Con el riesgo que eso conlleva. Mucho más si lo que se pretende es ahondar en ese pozo de petróleo negro que todos llevamos en nuestro interior. Fracturas es un libro sobre las pérdidas, las carencias, lo que se nos escapa de las manos cuando creemos que lo tenemos agarrado bien fuerte. Todo poeta es dueño de su riesgo. Rubén Martín Díaz lo sabe. Está en el camino. Josep M. Rodríguez

El mirlo blanco: Rubén Martín Díaz

04/05/2016

Enhorabuena a quienes buscáis en la poesía inteligencia, emoción, cuidado, verdad, música. El poeta albaceteño Rubén Martín Díaz (1980) está de nuevo entre nosotros con un libro brillante, Fracturas, que sigue las sendas de Arquitectura o sueño y El mirador de piedra. En una delicada vuelta de tuerca sobre el poema, Martín Díaz vuelve para inocularnos su veneno fulgurante en un conjunto de poemas impecable. La edición de Nausícaä, editora del Premio Barcarola, es luminosa y se acompaña de la ilustración de portada de Juan Carlos Mestre y del elocuente epílogo del poeta Basilio Sánchez.

Rubén Martín: «"Fracturas" aborda el tema de la pérdida»

04/05/2016

Rubén Martín Díaz presentó Fracturas, Premio Internacional Barcarola de Poesía. Un inteligente y brillante poemario que ya está en las librerías, del que el autor habló a La Tribuna. Un libro que se publica ahora, aunque fue premiado hace algo más de un año.

Autor: Martín Díaz, Rubén

Martín Díaz, Rubén

(Albacete, 1980) es autor de los libros de poemas Contemplación (Vitruvio, 2009, Premio Nacional de Poesía Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara), El minuto interior (Rialp, 2010, Premio Adonáis y Premio Ojo Crítico de RNE), El mirador de piedra (Visor, 2012, Premio Internacional de Poesía ‘Hermanos Argensola’) y Fracturas (Nausícaä, 2016, Premio Internacional de Poesía Barcarola). Ha publicado también el libro de prosas poéticas Arquitectura o sueño (La Isla de Siltolá, 2015). Además, es responsable de la antología de poesía española Una generación de fuego (Fractal Poesía, 2012).