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POESIA PARA NIÑAS BIEN: portada
  • N° páginas : 88
  • Medidas: 190 x 140 mm.
  • Peso: gr
  • Encuadernación: Rústica
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POESIA PARA NIÑAS BIEN GARCIA,TXUS

Primer poemario de la poeta catalana, Txus García. Poesía original, canalla y divertida. Literatura llena de guiños y dobles sentidos, pero muy directa.

Editorial:
Ilustrador:
CISCO BELLABESTIA
Colección:
POESIA ILUSTRADA
Materias:
POESIA Y TEATRO;
ISBN:
978-84-938889-1-6
EAN:
9788493888916
Precio:
11.54 €
Precio con IVA:
12.00 €

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Sinopsis

En este libro está la autora por completo, completamente desnuda. El libro presenta una poesía descarada, desvergonzada, virginal, ... la poeta tira sus versos a la cara. Poesía para niñas bien (Tits in my bowl) no es poesía para pusilánimes.

El libro en los medios

Entrevista a Txus García autorx de "Poesía para niñas bien" (Blog Alondra Llibres)

17/02/2012

"De tu libro "Poesía para niñas bien" se han dicho muchas cosas: ?que es directo como un puñetazo sin dejar de ser poético", "que es una bomba estallándote en la cara?, o "un cóctel de Gloria Anzaldúa y Christina Peri Rossi, aderezado con un toque personalísimo que transmite frescura, desparpajo y urgencia política". ¿Quizá este poemario es un receta para "reconvertir" a las niñas bien en "chicas malas"?"

Txus García propone a los lectores una "Poesía para niñas bien"

19/12/2011

Txus García propone a los lectores una "Poesía para niñas bien"

La poética de habilitación de lo propio de Txus García

25/11/2011

La poética de habilitación de lo propio de Txus García Por Javier Gato Hubo una época en que yo tenía dieciocho años, era de la CNT y leía teoría queer. En algún bar de Sevilla tomaba con Paco Vidarte una copa en la que este había disuelto previamente unas cuantas gotas de punk y ?ay, mi abuela diciéndome «no hables con hombres mayores por la calle, que son maricones»? me dejaba hacer por su duro y robusto discurso con el que la revolución penetraba a golpes de carnero por los menores orificios de la vida cotidiana hasta lo más hondo de la identidad sexual. Más tarde entré en la universidad, y todos los culturetas (auto)designados como homosexuales teníamos que leer por obligación moral el Manifiesto contrasexual de Beatriz Preciado, aquella sublime musa de pelo corto que llegaba a la UNIA, dejaba caer su cuerpo de metro ochenta y cinco del camión y nos excitaba con sus silogismos, paradojas y la concepción de Isabel Pantoja como heroína posmoderna. Mi romanticismo adolescente dio paso, con los años, a un periodo isabelino interior. Hasta que una noche conocí a Txus García, directora de la compañía Human Trash y trabajadora del Prostíbulo Poético de Barcelona, y como confiesa Agustín García Calvo en el prólogo de Poesía para niñas bien. Tits in my bowl (Sevilla, Cangrejo Pistolero, 2011), quise saberlo todo sobre ella. En el presente artículo desarrollaré mi interpretación de Poesía para niñas bien como mecanismo por el cual la autora construye su espacio vital propio en oposición a la hostilidad e incomprensión del exterior. Casi como una advertencia, Poesía para niñas bien se abre con tres textos en los que la autora, a la manera de San Agustín y sobre todo a la de la Fanny Hill de John Cleland, woman of pleasure, realiza una confesión sobre lo que llamaría Garcilaso «los pasos por do me ha traído» el «estado», estado que se explicita desde la primera línea del libro: «Aquí estoy. Me llamo Txus y soy transgénero». Desde el presente la poeta pasa revista al imaginario del género sexual y declara cómo fue obligada a «travestirse», entre otras cosas, de señorita y de primera comunión. Porque, ¿acaso no es un ejemplo de travestismo la imposición de una vestimenta heteropatriarcal ajena a la naciente identidad del sujeto? ¿No empuja el pelo largo a la autora, por mucho que así guste a la madre, a preguntarse «¿quién era yo?»? ¿Existirá alguien «como yo» en Transylvania, popularizada antonomasia del locus horribilis que constituye el Heteropatriarcado? «Hasta aquí puedo leer» y «Maneki-neko girl» incluyen una enumeración de tipos femeninos, como el poema «Divagación» de Rubén Darío. No obstante, hace mucho que se le retorció el cuello al cisne: las ensoñadas mujeres «blancas, como María de Medeiros» dan paso a una horda de salvajes arquetipos transgenéricos, cuasicyborgs (con pollas «de plástico, látex, carne o cristal»), sexualmente periféricos, a cuyo cultivo se han dedicado la poesía y el pensamiento queer desde finales del pasado siglo. Pese a ello, algo de la fascinación por lo andrógino y ambiguo se encontraba ya de forma morbosa en el Modernismo, y Txus lo sabe: resultado de ello es «Un Joven con unos lirios», poema circunstancial que desarrolla la prosopografía del lánguido efebo, incidiendo en todos los motivos que consagró el Decadentismo, tendencia a la que la poeta homenajea indudablemente. Tampoco ignora Txus García que la exploración decadentista de la identidad sexual crece en un contexto de auge de la antropología criminal de Cesare Lombroso, de las tesis sobre la «degeneración» de la cultura occidental de Max Nordau y Pompeu Gener y de los primeros intentos de definir psiquiátricamente las prácticas sexuales periféricas. Junto a este tipo de imágenes que homenajean a la tradición literaria y al nacimiento de la homosexualidad como identidad, las imágenes alusivas a lo popular norteamericano abundan en el libro: Superman, las caravanas que nos remiten al camp de Pink Flamingos, el spanglish que emplea la autora sin ningún pudor, las divas gays como Liza Minelli o Barbra Streisand? y los personajes de El mago de Oz. Estos últimos resultan especialmente interesantes: la película protagonizada por Judy Garland ha sido interpretada por la tradición popular gay casi desde su estreno como un «espejo de homosexuales», como ya estudió en su día Alfonso Ceballos, y Txus García desarrolla los motivos de la tradición para hacer de Oz una utopía, un locus amoenus opuesto a Transylvania, al Heteropatriarcado donde es obligada a travestirse de señorita, tan «hembra / como el trapo limpio de la cocina» y a someterse al humillante proceso de selección natural de especímenes al son de las canciones «lentas» de la discoteca light. Así pues, mundo-Transylvania y voluntad transgénero se oponen: es «muy trans», «mucha chica» y «demasiado camión» para según qué habitantes de esta tierra umbría, por lo que se jura «por Gloria Fuertes» rebelarse como el hombre-león de Nietzsche y emprende la fuga hacia Oz a través de las tierras inexploradas del «Middlesex». Tierras vírgenes e inestables que la palabra de la poeta tendrá que hacer habitables. Y aquí entra el Eros, el Eros-luz, el Eros redentor. «Todo el suelo del Mercadona lleno de rotos esquemas (de señoras respetables)» es un magnífico ejemplo de esta solución que da la poesía a la poeta. La poeta ya no se encuentra en Transylvania, sino en brazos de la amada: las familias patriarcales las miran pero desde lejos, «desde la oscuridad y el fondo abisal». Se oponen claramente imágenes descendentes y oscuras a otras («sal», «tibio abrazo») que nos evocan claridad y calidez y que borbotean del abrazo amoroso, de las bocas «que se abren sin quererlo» y se buscan mutuamente. La poeta desafía «la ley que llevas impresa en la piel» (es decir, «actúa contra natura») y alcanza la liberación y la gloria, suya y de su amada, a través del amor en una grandiosa apoteosis: Y yo, que con una mano te recobro, te devuelvo a la forma primera, al barro esencial, al edén bollero Es decir, restituye a la amada su condición de Eva prístina, anterior a la Caída, la devuelve al aureum aevum con todo el poder demiúrgico que le ofrece la Poesía. En «Orgánica», la amada y la poeta son diferentes: la amada es floral y la poeta «basura» (quizá los restos descompuestos del «corazón roto / desde los 12 años» del que habla en «Espita gorgorita loquesedanosequita, conviérteme en...»). Pero esta diferencia no es ningún obstáculo para que se dé el amor, sino más bien condición necesaria: la basura, el estiércol es indispensable a los pies de la flor para que esta se nutra. Los encuentros entre ambos personajes tienen mucho de reescritura de los tópicos de una poesía que hasta hace solo un siglo era exclusivamente heteroerótica: en «Grande», la poeta entona un «canto» sobre su grandeza y virtudes a la amada como hace el Polifemo de Góngora con Galatea y el río Genil de Pedro Espinosa con la bella ninfa Cínaris. En el extremo opuesto, pero con idénticas intenciones de seducción, el poema «Tibia» parece una especie de captatio benevolentiae eroticae, pues la poeta enumera todos sus defectos y fealdades para que «quizás te dé un poco de pena / y hoy pueda ser / una tibia acompañada». «La salvación / es el beso», dice Txus García. Y desde este estado de gracia la omnipotente poeta-diosa se mete con la poesía («Manifiesto intestino»), se expande por el cosmos en el que se ha fundido, lo contagia todo: ¡Cuidado! Las locas contagiamos la fuerza, el coraje, las ganas de luchar y el poder vivir por fin, sin miedo.

La poética de habilitación de lo propio de Txus García (Blog mama juana)

22/11/2011

"Poesía para niñas bien se abre con tres textos en los que la autora, a la manera de San Agustín y sobre todo a la de la Fanny Hill de John Cleland, woman of pleasure, realiza una confesión sobre lo que llamaría Garcilaso «los pasos por do me ha traído» el «estado», estado que se explicita desde la primera línea del libro: «Aquí estoy. Me llamo Txus y soy transgénero»".

?Poesía para niñas bien?, de Txus García (Revista de Letras, 12 noviembre)

15/11/2011

"Porque, además, Txus escribe una poesía fundamentalmente sensual; sensual hacia cualquier ser humano, y su ?me gustan todas? se convierte así en un himno al amor entre todos los seres humanos".

?Poesía para niñas bien?, de Txus García. Revista de Letras.

13/11/2011

Poesía para niñas bien. Txus García Ilustraciones: Cisco Bellabestia Cangrejo Pistolero Ediciones (Sevilla, 2011) Debutar con un libro como Poesía para niñas bien resulta arriesgado lo mires por donde lo mires; pues, en primer lugar, nos encontramos ante la edición de unos poemas muy esperados: muchos hemos visto a su autora subirse, en numerosas ocasiones, a escenarios o a simples tarimas de baretos para modernos y/o bohemios, coger el micrófono por donde más duele y arrancarse a decir sus creaciones, unos poemas muy bien dichos -con maestría de rapsoda-, unos poemas que funcionan muy bien en recitales y que, ahora, debían sostenerse en las páginas de un libro y debían resultar igual de interesantes y sugerente en la lectura solitaria. También porque tanto la temática como las formas del libro remiten a una poesía nueva, no actual, no moderna, no de hoy, nueva en su libertad y en que se enfrenta de una manera rabiosa a la poesía de la modernez. Nueva y valiente porque Txus García se ha impuesto a sí misma una meta difícil, casi un final de carrera nada más comenzar, que la deja exhausta tras dar lo mejor de sí; pues este libro, contrariamente a los que mucho esperábamos, en realidad no es un libro de poemas, es un auténtico striptease creativo y emocional. Comienza el libro mostrándonos su ?DNI?: ?Aquí estoy. Me llamo Txus y soy transgénero. Llevo siglo siéndolo. Fui niño bollera y niña gay?. Y continúa en una senda que no sólo viene a transgredir las normas del buen gusto y la poesía bien -para niñas bien-, subvirtiendo las jerarquías culturales y lingüísticas y mezclando Glam, Pop y cultura basura con descarada naturalidad, sino que también se enfrenta con todas los tópicos de la homosexualidad, (tópicos que, en algunas ocasiones, hemos sido los propios homosexuales quienes nos hemos impuesto cumplir en la necesidad adaptativa de reconocernos en lo que la sociedad ha estado dispuesta a aceptar en cada momento como normal). En este ahora que vivimos se nos ha concedido que ser gay o lesbiana entra dentro de la normalidad, y vamos nosotros y nos lo creemos con total despreocupación. Pero resulta que Txus García no se lo cree, no cree en la normalidad, en ninguna normalidad complaciente, y atrapa el tópico con una agria ironía, y con excelente humor, para destapar sus contradicciones y subvertirlo. Txus García (foto: lasafinidadeselectivas.blogspot.com) Es así como también podemos entender su predilección por el transgénero, el intersexo, la transexualidad, el travestismo; es decir, no por lo femenino, no por lo masculino, no por lo marica, no por lo bollero, no por las categorías ya aceptadas socialmente, sino por la confusión entre los sexos, por ese campo fronterizo y tremendamente inquietante y despreciado en los salones de la normalidad social, y en el que sólo con valentía se llega a aceptar la libertad y el valor definitorio -del ser único- de cada individuo; y ¿por qué no? por la indefinición personal llevada a su lado más creativo. Porque, además, Txus escribe una poesía fundamentalmente sensual; sensual hacia cualquier ser humano, y su ?me gustan todas? se convierte así en un himno al amor entre todos los seres humanos. También escribe desde la proximidad de un lenguaje sencillo, pero lleno de efectos repetitivos, de sonoridades que encauzan la extrañeza y la sinonimia hacia la consecución de un lenguaje incisivo y, sobre todo, significativo. Se maneja con gran maestría en la transgresión de las formas poéticas y osa socavar el buen gusto generalizado de la poesía: usa giros del habla popular, usa la cacofonía, la vulgaridad y la palabra soez de una manera totalmente desinhibida y, por tanto, con gran acierto. Porque la autora también crea desde la contradicción y la rabia, desde la duda en el valor de su propia escritura, y desde las exigencias de humildad y de honestidad hacia uno mismo ante la dificultad de la creación, como muy bien retrata en el poema titulado ?El verso me vino de nalgas?: ?El verso mal parido me reventaba todo y yo, perra pariendo: salió el hijoputa con fórceps, con ventosa, con rabia?. De este debut editorial Txus García sale más que airosa, sale triunfando en cada línea, en cada verso, en cada pieza de ropa que se quita y que deja mostrar no ya su epidermis sino sus entrañas, su intimidad, su ser. El paso del tiempo y de los recitales ha hecho madurar sus textos y Poesía para niñas bien ha llegado en su mejor momento, justo cuando Txus, después de tantísimas batallas, comienza a despegar como poeta y como artista del escenario. Por último cabe destacar, en la parte gráfica del libro, la actuación de Cisco Bellabestia con una presencia estética muy definida en la mezcla de estilos, siempre haciendo hincapié en la transgresión y el frikismo, por tanto, acompañando de manera magistral los versos de Txus García. Y, por cierto, todos aquellos que dudan sobre la continuidad futura del libro impreso deberían acercarse a El Cangrejo Pistolero Ediciones, especializado en ediciones de poesía de factura artística, y se darán cuenta que gracias a las obras bien hechas, de calidad formal, los libros con alma de papel sobrevivirán al tacto, por los siglos de los siglos, triunfe o no la edición digital. Agustín Calvo Galán http://proyectodesvelos.blogspot.com

Autor: GARCIA, TXUS

GARCIA, TXUS

Txus García, nacida en Tarragona un asagitarado día de 1974. Su educación no fue muy estricta, por lo que sus versos y maneras conservan cierta ternura lésbica, canalla y barriobajera. Su poética es circunstancial, obrera y tonta. Rapsoda por necesidad física, declama por los codos y hasta a las piedras desde 1995 en teatros, bares, salas de exposiciones, aulas, iglesias, centros de día, festivales, encuentros de poesía, calles, autobuses? Recita textos propios y ajenos por encargo, por gusto, porque sí y porque le da la gana. Huye de la poesía endomingada y de los cánones con versos incultos pero sinceros. Puaj, la poesía y su aura divina.