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UN PAIS DIVIDIDO, ESCRITOS-DEBATES 1837-1861: portada
  • N° páginas : 300
  • Medidas: 150 x 210 mm.
  • Peso: gr
  • Encuadernación:
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UN PAIS DIVIDIDO, ESCRITOS-DEBATES 1837-1861 LINCOLN,ABRAHAM

Un país dividido contra sí mismo no puede mantenerse. Lincoln

Editorial:
Colección:
ENSAYO
Materias:
ENSAYO;
ISBN:
978-84-938222-9-3
EAN:
9788493822293
Precio:
18.27 €
Precio con IVA:
19.00 €

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Sinopsis

Lincoln fue un apasionado de la política, en realidad, en el mejor sentido de la palabra, de ésta que ha llegado a ser un mal vocablo, muchas veces por obra de los mismos que más debieron hacer para enaltecerla. Sus cartas, mensajes y discursos, su vida toda, nos revela esa profunda vocación política. Leerlo es una de las mejores maneras de volver a descubrir la dignidad que él reconoció en esa disciplina. En sus páginas encontraremos planteados y con frecuencia resueltos muchos de los problemas que nos preocupan y confunden. Le veremos discurrir sobre la soberanía nacional y su estrecha relación con la democracia; condenar el expansionismo y el nacionalismo de su propio país y exaltar a éste fundamentalmente por lo que podía ofrecer a todos los hombres. Le oiremos defender a las minorías, aunque él las considere crasamente equivocadas. Nos dirá que si la mayoría ha de ser ?el verdadero soberano del gobierno libre?, deberá ?someterse a controles y limitaciones constitucionales? y poder ?cambiar fácilmente con cambios deliberados en las opiniones y los sentimientos del pueblo?. Veremos, en fin, proclamar de mil maneras su fe en la democracia, la libertad, la igualdad de todos los hombres y afirmar el sentido racional y ético de la acción política.

El libro en los medios

UN PAIS DIVIDIDO, ESCRITOS-DEBATES 1837-1861

23/05/2013

Lincoln fue un apasionado de la política, en realidad, en el mejor sentido de la palabra, de ésta que ha llegado a ser un mal vocablo, muchas veces por obra de los mismos que más debieron hacer para enaltecerla. Sus cartas, mensajes y discursos, su vida toda, nos revela esa profunda vocación política. Leerlo es una de las mejores maneras de volver a descubrir la dignidad que él reconoció en esa disciplina. En sus páginas encontraremos planteados y con frecuencia resueltos muchos de los problemas que nos preocupan y confunden. Le veremos discurrir sobre la soberanía nacional y su estrecha relación con la democracia; condenar el expansionismo y el nacionalismo de su propio país y exaltar a éste fundamentalmente por lo que podía ofrecer a todos los hombres. Le oiremos defender a las minorías, aunque él las considere crasamente equivocadas. Nos dirá que si la mayoría ha de ser “el verdadero soberano del gobierno libre”, deberá “someterse a controles y limitaciones constitucionales” y poder “cambiar fácilmente con cambios deliberados en las opiniones y los sentimientos del pueblo”. Veremos, en fin, proclamar de mil maneras su fe en la democracia, la libertad, la igualdad de todos los hombres y afirmar el sentido racional y ético de la acción política.